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Cómo proteger la piel de los adultos mayores del sol

protección solar tercera edad

13 julio, 2026

Con la llegada del verano, disfrutar del aire libre puede aportar numerosos beneficios a las personas mayores. Un paseo a primera hora de la mañana, una conversación en el parque o simplemente pasar un rato en una terraza pueden mejorar el estado de ánimo y favorecer un estilo de vida activo. Sin embargo, la exposición al sol también requiere ciertas precauciones, especialmente en la tercera edad.

La protección solar en la tercera edad es un aspecto fundamental para prevenir quemaduras, manchas, deshidratación y otras lesiones cutáneas que pueden afectar a la salud y al bienestar. Además, con el paso de los años la piel experimenta cambios que la hacen más vulnerable frente a la radiación ultravioleta (UV).

En este artículo te explicamos por qué es tan importante proteger la piel de las personas mayores, qué medidas son las más recomendables y cómo crear hábitos saludables para disfrutar del verano con seguridad.

¿Por qué la piel de las personas mayores es más vulnerable al sol?

El envejecimiento provoca cambios naturales en la piel. Con el paso de los años disminuye la producción de colágeno y elastina, la piel pierde grosor, se vuelve más seca y tarda más tiempo en recuperarse de las agresiones externas.

Como consecuencia, la exposición prolongada al sol puede provocar daños con mayor facilidad que en personas más jóvenes.

Entre los cambios más habituales destacan:

  • Mayor fragilidad cutánea.
  • Pérdida de elasticidad.
  • Menor capacidad de regeneración.
  • Aparición de manchas solares.
  • Sequedad más intensa.
  • Mayor riesgo de lesiones.

Precisamente por ello, la protección solar en la tercera edad debe formar parte de la rutina diaria, especialmente durante los meses de verano.

¿Cuáles son los riesgos de una exposición excesiva al sol?

Tomar el sol de forma moderada puede favorecer la síntesis de vitamina D y mejorar el bienestar emocional. No obstante, una exposición prolongada o sin protección puede tener consecuencias importantes.

Los principales riesgos son:

  • Quemaduras solares.
  • Envejecimiento prematuro de la piel.
  • Aparición de manchas.
  • Deshidratación.
  • Golpes de calor.
  • Lesiones cutáneas.
  • Mayor riesgo de cáncer de piel.

Además, algunas personas mayores toman medicamentos que aumentan la sensibilidad de la piel frente a la radiación solar, por lo que es recomendable consultar siempre con el profesional sanitario si existe alguna precaución específica.

Cómo proteger la piel de los adultos mayores durante el verano

Adoptar algunas medidas sencillas puede marcar una gran diferencia.

Utilizar protector solar todos los días

Uno de los errores más frecuentes es pensar que el protector solar solo es necesario cuando se va a la playa.

Sin embargo, cualquier exposición al aire libre puede afectar a la piel.

Se recomienda utilizar un protector solar de amplio espectro (UVA y UVB), con un factor de protección SPF 50 o superior, especialmente en personas con piel clara o antecedentes de lesiones cutáneas.

Además, es importante reaplicarlo cada dos horas si la exposición continúa o después de sudar en exceso.

Evitar las horas de mayor radiación

Durante el verano, la radiación solar alcanza su máxima intensidad entre las 12:00 y las 17:00 horas.

Siempre que sea posible, conviene planificar paseos o actividades al aire libre a primera hora de la mañana o al final de la tarde.

De esta manera no solo se protege la piel, sino que también se reduce el riesgo de sufrir un golpe de calor.

Elegir ropa adecuada

La ropa también actúa como una barrera de protección frente al sol.

Lo más recomendable es utilizar:

  • Prendas ligeras y transpirables.
  • Tejidos de algodón o lino.
  • Manga larga cuando la exposición sea prolongada.
  • Sombreros de ala ancha.
  • Gafas de sol con protección UV.

Estos pequeños gestos ayudan a proteger tanto la piel como los ojos de la radiación solar.

Mantener una buena hidratación

Una piel bien hidratada también está mejor preparada para afrontar las altas temperaturas.

Las personas mayores suelen tener una menor sensación de sed, por lo que conviene ofrecer agua con frecuencia, aunque no la soliciten.

Además de beber líquidos, también es recomendable consumir frutas de temporada con un alto contenido en agua, como sandía, melón, melocotón o naranja.

Una correcta hidratación beneficia tanto a la piel como al funcionamiento general del organismo.

Revisar la piel periódicamente

Observar la piel de forma habitual permite detectar posibles cambios de manera precoz.

Es recomendable consultar con un dermatólogo si aparecen:

  • Manchas que cambian de tamaño o color.
  • Heridas que no cicatrizan.
  • Lunares con bordes irregulares.
  • Lesiones que sangran con facilidad.

La detección temprana es fundamental para prevenir complicaciones.

La importancia de crear hábitos saludables

Proteger la piel no consiste únicamente en utilizar crema solar cuando hace mucho calor. Lo más eficaz es incorporar pequeños hábitos que se mantengan durante todo el verano.

Por ejemplo:

  • Aplicar protector solar antes de salir de casa.
  • Buscar zonas de sombra durante los paseos.
  • Llevar siempre una botella de agua.
  • Utilizar gorra o sombrero.
  • Evitar actividades al aire libre durante las horas centrales del día.

Con el tiempo, estas acciones se convierten en parte de la rutina y ayudan a prevenir muchos problemas relacionados con el calor.

¿Cómo ayuda un centro de día durante el verano?

Durante los meses de más calor, los centros de día desempeñan un papel muy importante en el cuidado de las personas mayores.

Además de ofrecer espacios climatizados y seguros, los profesionales supervisan aspectos fundamentales como la hidratación, la alimentación y la protección frente a las altas temperaturas.

Asimismo, muchas actividades al aire libre se adaptan a los horarios de menor radiación solar y se recuerda de forma constante la importancia de utilizar protección solar, sombreros y ropa adecuada.

Todo ello permite que las personas mayores disfruten del verano de forma activa, pero minimizando los riesgos asociados al calor y a la exposición solar.

Preguntas frecuentes

¿Qué factor de protección solar es el más recomendable para una persona mayor?

En general, se aconseja utilizar un protector solar de amplio espectro con un SPF 50 o superior, especialmente si la piel es clara o presenta manchas o antecedentes de lesiones.

¿Las personas mayores deben utilizar protector solar aunque no vayan a la playa?

Sí. La radiación ultravioleta está presente durante cualquier actividad al aire libre, como pasear, sentarse en una terraza o realizar gestiones.

¿Cada cuánto tiempo hay que volver a aplicar la crema solar?

Lo recomendable es reaplicarla cada dos horas cuando la exposición al sol continúa y siempre después de sudar o mojarse.

¿Qué otras medidas ayudan a proteger la piel además del protector solar?

Utilizar ropa ligera, sombreros, gafas de sol, mantenerse hidratado y evitar las horas de mayor radiación son medidas igual de importantes para cuidar la piel.

Disfrutar del verano también significa cuidar la piel

La protección solar en la tercera edad va mucho más allá de evitar una quemadura. Significa preservar la salud de la piel, prevenir complicaciones y favorecer un envejecimiento saludable.

Con pequeños gestos cotidianos, como utilizar protector solar, mantenerse bien hidratado y evitar las horas de más calor, las personas mayores pueden seguir disfrutando de las actividades al aire libre con mayor seguridad.

Al fin y al cabo, el verano está para disfrutarlo. Y hacerlo con tranquilidad, cuidando la salud y el bienestar, siempre será la mejor forma de aprovechar esta época del año.

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