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Cuidado de ancianos en familia

Cuidado de ancianos en familia

Cuidar ancianos en casa no es tarea fácil y en estas épocas de pandemia, muchos se han visto en la obligación de cuidar de sus familiares mayores que antes recibían la atención desde centros de día. A medida que aumenta la esperanza de vida y avanzan los tratamientos médicos, aumenta el número de personas que viven con enfermedades y discapacidades crónicas. Son los familiares más cercanos los que se ven abocados a cuidarles y los centros de día cumplen una función social primordial en este proceso.

Aquí te presentamos una guía de apoyo para superar los distintos desafíos del cuidado de ancianos en casa y hacerlo gratificante, tanto para ti como para la persona que esté a tu cuidado.

Independientemente de sus circunstancias particulares, ser un cuidador es un papel desafiante y probablemente uno para el que no has sido preparado para asumir. Como muchos cuidadores, la situación de cuidador viene forzada por las circunstancias y no como algo planificado. La buena noticia es que no es necesario ser un experto en enfermería para ser un buen cuidador familiar. Con el apoyo y la ayuda de la psicologia, puedes ser un cuidador eficaz y cariñoso sin tener que sacrificarte en el proceso. El cuidado de un familiar puede ser una experiencia gratificante, tanto para ti como para tu ser querido. Estos consejos pueden ayudarte a sentirte mejor y perderle miedo a ser un cuidador.

¿Eres nuevo en el cuidado de un familiar?

Información. Cuanto más sepas, menos ansiedad sentirás. No dudes en contactar con expertos para saber todo lo que necesitas.

Buscar a otros cuidadores. Es útil saber que no estás solo. Es reconfortante dar y recibir apoyo de otros que entienden exactamente por lo que estás pasando.

Alentar la independencia de tu ser querido. Cuidar no significa hacer todo por ellos. Ayudar a tu familiar a permanecer lo más independiente posible es un gran paso.

Conocer tus límites. Debes ser realista en cuanto lo que puedes hacer. Establece límites claros y comunícate con familiares y otras personas involucradas en la situación para pedir ayuda.

Aceptar tus sentimientos. El rol de cuidador puede desencadenar una gran cantidad de emociones como ira, miedo, resentimiento, culpa, impotencia y dolor. Es importante reconocer y aceptar lo que sientes, tanto lo bueno como malo. No te rindas por tus dudas. Estos sentimientos no significan que no ames a tu familiar, simplemente significa que eres humano.

¿Qué sentimientos experimentan los cuidadores?

  • Ansiedad y preocupación: es posible que te preocupes sobre cómo manejar las responsabilidades del cuidado y sobre qué le sucederá a tu familiar.
  • Ira o resentimiento: puedes sentir enojo o resentimiento hacia la persona que estás cuidando, aunque sepas que es irracional.
  • Culpa: puedes sentirte culpable por no hacer más. Debes tener paciencia y aceptar la situación con más ecuanimidad.
  • Dolor: Se manifiestan sentimientos relacionados con las pérdidas que pueden surgir con el cuidado (el futuro que imaginaste con tu cónyuge o hijo; las metas y los sueños que has tenido que dejar de lado). Si la persona que estás cuidando tiene una enfermedad terminal, también está lidiando con ese dolor. Para lidiar con tus sentimientos es importante hablar de ellos. No reprimas tus emociones, busca personas que te escuchen sin juzgarte ya sean amigos, familiares o psicoanalistas.

Pedir ayuda a familiares y amigos

No siempre es fácil pedir ayuda incluso cuando la necesita desesperadamente. Quizás sientas miedo, pero si simplemente das a conocer tus necesidades, es posible que te sorprendas gratamente por la disposición de los demás a participar. Muchas veces, los amigos y familiares quieren ayudar pero no saben cómo. ¡Haz que sea más fácil para ellos! ¿Cómo? Repasando la lista de necesidades de cuidado que has elaborado, señalando cómo podrían ser útiles, preguntando a la persona si le gustaría ayudar y de ser así de qué manera. Asegúrate de que la persona entienda lo que sería más útil tanto para ti como para el destinatario del cuidado. Además, puedes recibir apoyo por parte de un terapeuta, trabajador social, organizaciones de cuidadores, centros de día especializados según la enfermedad o discapacidad de tu familiar.

cuidado de ancianos

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