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Guía para familiares cuidadores cómo organizar el cuidado

cuidado de mayores en casa

17 febrero, 2026

Con una creciente frecuencia el cuidado de las personas mayores en la propia casa es una realidad en las familias españolas ya que muchas deciden ayudar a sus mayores en su propia casa para que mantengan su bienestar emocional y su entorno habitual. Sin embargo, asumir este rol puede generar ambivalencias, inseguridades o incluso generar un desgaste físico y emocional si no hay información adecuada.

Una buena parte de la idea de esta guía es la de ayudar a organizar el cuidado de una manera segura, práctica y muy humana. Cuidar es un acto de amor, pero no hay que olvidar que hay que tener también conocimiento, planificación y apoyo.

Las personas dependientes y las personas independientes: saber cuáles son sus necesidades

Antes de organizar el cuidado conviene saber cuál es el grado de dependencia de la persona mayor.

Personas independientes: aquellas que pueden realizar actividades básicas sin ayuda, aunque necesiten supervisión o ayuda puntual.

Personas dependientes, es decir, aquellas que requieren ayuda para realizar actividades de la vida diaria, ya sea en el ámbito del aseo, la alimentación, la movilización o el control de la medicación.

Hay que tener presente que quienes presentan dependencia pueden cambiar a lo largo del tiempo. Por ello ser observador de los cambios que pueden ocurrir, bien por la pérdida de la movilidad, por la pérdida de memoria o por cambios en el estado emocional, permite prever y progresivamente adaptar el cuidado.

Movilizaciones y cambios de posición en el paciente en cama.

Cuando una persona permanece muchas horas en la cama, hacer los cambios de posición es importante porque son las mejores maneras para prevenir las úlceras por presión, mejorar la circulación y aumentar el confort.

Las movilizaciones y los cambios de posición se producen cada 2 a 3 horas, haciendo el cambio:

  • boca arriba
  • lado derecho
  • lado izquierdo

El uso de almohadas para mantener la alineación corporal ayuda a evitar tensiones y molestias. Además, conviene revisar la piel diariamente para detectar enrojecimientos o zonas de presión. No hay que olvidar que una pequeña señal detectada a tiempo puede prevenir complicaciones mayores.

Cómo levantar a una persona encamada

Una buena maniobra para elevar a una persona encamada evita las lesiones en el paciente y en el cuidador.

Pasos fundamentales para elevar a una persona encamada:
– Mantener a la persona sobre uno de sus laterales.
– Flexionar un poco las pierna
– Sujetar el hombro y la cadera para ayudar a girar.
– Elevar lentamente el tronco a medida que las piernas se deslizan hasta quedar en el borde de la cama.

Es importante hacerlo con movimientos suaves y coordinados. Conviene recordar que la calma y la coordinación aportan seguridad y confianza.

Transferencia de la cama a la silla de ruedas o de la silla de ruedas a la cama

Las transferencias son maniobras delicadas que requieren cierta técnica y atención.

Recomendaciones para transferir de la cama a la silla de ruedas:
– Colocar la silla de ruedas bien cerca y colocar los frenos.
– Si es posible sacarlos, retirar los reposapiés y los apoyabrazos de la silla de ruedas.
– Ayudar a la persona a sentarse en el borde de la cama.
– Facilitar el impulso de la persona para que se ponga de pie.
– Girar su cuerpo hacia la silla y sentarlo poco a poco.

Mantener la espalda recta y flexionar las rodillas protege al cuidador/a cuando realiza estas transferencias. No hay que olvidarse de que cuidar sin hacerse daño es fundamental para poder seguir cuidando.

Pasar de sentado a bipedestación

Ayudar a una persona a levantarse puede ser complicado si hay debilidad muscular.

Consejos prácticos:

  • Apoya los pies firmemente en el suelo.
  • Acércate al borde del asiento.
  • Pídele que doble ligeramente el tronco hacia delante.
  • Ofrece apoyo en la cadera o en los brazos mientras la persona se levanta.
  • Este movimiento debe hacerse de forma gradual, evitando los tirones bruscos.

Grúas de transferencia: en qué situaciones utilizar grúas de transferencia

Cuando hay una movilidad muy limitada o cuando el peso del paciente dificulta la transferencia manual, las grúas de transferencia son fundamentales.

Permiten mover a la persona de forma segura, reduciendo el esfuerzo físico y disminuyendo el riesgo de lesiones.A pesar de requerir un aprendizaje previo por parte del cuidador o el usuario de la ayuda técnica, estas ayudas son una buena garantía de tranquilidad para ambos. No hay que olvidar que emplear ayudas técnicas no es rendirse, sino cuidar mejor.

Productos de soporte que permiten realizar un mejor cuidado

Hay multitud de recursos que hacen el cuidado más cómodo y más seguro:

  • camas articuladas
  • colchones antiescaras
  • sillas de ducha
  • ayudas a la marcha (andadores, bastones)
  • cojines posturales
  • elevadores de WC

Estos productos no solo aumentan la calidad de vida del adulto mayor, sino que también permiten disminuir la carga física del cuidador.

Prevención de la sobrecarga de la persona cuidadora

Cuidar puede ser muy satisfactorio, pero también puede ser muy exigente. La sobrecarga física y emocional del cuidador, también llamado síndrome del cuidador, está muy presente.

Algunas señales de alarma para detectarlo son:

  • cansancio muy frecuente
  • irritabilidad
  • dolor muscular
  • sensación de desbordamiento

Por lo tanto, hay que recordar que cuidar también implica cuidarse. Delegar las tareas, recurrir a la ayuda familiar o profesional, reservar tiempo para uno mismo y para los demás no es un lujo, sino una necesidad.

Otro recurso de suma importancia son la atención domiciliaria y los centros de día para la atención a personas mayores, servicios que nos aportan la profesionalidad y el descanso que el cuidador y la cuidadora necesitan y que no tiene que ser incompatible con situaciones de sentimiento de culpa.

Organizar el cuidado: claves para el día a día

En cuanto a los recursos que pueden ayudar a realizar la tarea de cuidar mayores en casa alguna vez pueden ser:

✔ establecer rutinas diarias
✔ organizar la medicación y controlar las citas médicas
✔ adaptar el hogar para evitar caídas
✔ promover la autonomía en la medida de lo posible
✔ mantener la comunicación con los equipos sanitarios

No obstante, no se debe olvidar que una buena organización del cuidado conlleva menos estrés y una mejor calidad del cuidado.

El cuidado de las personas mayores en casa conlleva adquirir conocimientos y competencias, tener paciencia y una buena planificación. Conocer de cerca al adulto mayor asistido, poner en práctica técnicas de movilización correcta; cuidar de la salud del cuidador o cuidadora son elementos clave para que el cuidado sea digno y sostenible.

Para finalizar, cuidar es un acto de amor, por lo tanto, es un compromiso que hay que vivir en el equilibrio. Solo así, cuando el cuidado está organizado con información, soporte y empatía, todos los protagonistas del mismo se benefician con la sensación de bienestar y tranquilidad.

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